Maravillas Geologicas
En un mundo que avanza a pasos agigantados donde el acero y el concreto forman parte sobresaliente en los paisajes futuristas no dejan de ser las estructuras en piedra las que más admiración despierten a los ojos de la humanidad.
No son pocas las edificaciones que el mundo nos ofrece como recordatorio de las tantas civilizaciones que en algún momento fueron parte de la historia: Machu Pichu, las pirámides y muchas otras son ejemplos de ello.
Pero si bien es cierto que hoy día tenemos la posibilidad de visitarles no siempre fue así, muchas de ellas en determinado momento no existian más allá de la imaginación de muchos. Tal es el caso de Petra una ciudad que se caracteriza no por estar hecha en piedra sino esculpida en la piedra y caracterizada por su color rosa pálido (Hemispeos).
Esta joya de la arquitectura antigua se ubica entre el Golfo de Aqaba y el Mar Muerto a una altitud de 800 a 1396 metros sobre el nivel del mar en un valle de la región montañosa de Edom, al este del valle del Arabah.
Se puede acceder a ella a pie a través de la garganta. El Siq, un pasaje estrecho y en curva que en ocasiones no supera los dos metros de ancho, con paredes de roca de la altura de un edificio de cuatro plantas.
Petra, que significa piedra, es una ciudad fortificada y un próspero centro de comercio que data de el siglo III A.C y cuyos habitantes los Natabeos tallaban las casas, templos y tumbas en la piedra de las paredes del cañón, a veces creando fachadas enormemente elaboradas y con columnas dicha ciudad debió ser abandonada por varios terremotos que asolaron la zona y que la mantuvieron cubierta a los ojos del mundo hasta que fue descubierta en 1812 por el arqueólogo suizo Johann Ludwig Burckhardt quien para poder llegar hasta estos dominios debió disfrazarse de musulmán.
